Una historia que perdura

Hace 65 años, en 1952, el joven Alain Bombard, médiconavegador de 27 años, salió de Las Palmas, en las Islas Canarias, a bordo de un bote neumático que llamó “l’Herétique”, sin agua y sin comida.
Así, recorrió un cuarto de la circunferencia terrestre, en las peores condiciones, y llegó sano y salvo, dos meses después, a La Barbade, en el Caribe. Alimentándose de peces y de plancton y bebiendo del jugo de peces y del agua de la lluvia; demostró así que es posible para un náufrago sobrevivir en la mar gracias a las riquezas del océano.
Con su historia “Náufrago Voluntario”, publicado en 1958, adquirió una fama mundial y después participó en diferentes trabajos de investigación y de desarrollo de las balsas salvavidas.
En Francia como en el extranjero, su nombre está siempre asociado
a la supervivencia en el mar, y de manera más general con la protección del mar y con la ecología marina. Alain Bombard ha forjado los valores de aventura y de fiabilidad de la marca que lleva su nombre. Las embarcaciones Bombard proponiendo productos seguros y robustos, hacen cada día referencia a esta herencia.

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